Que ningún niño se quede atrás en los estudios

El confinamiento que estamos viviendo desde hace más de tres semanas está agravando situaciones que antes del estado de alarma ya eran de vulnerabilidad, generando aún más desigualdad entre familias. Una de las diferencias importantes es que antes del Covid-19 los niños, los jóvenes y las familias compartían entornos de socialización y acompañamiento que les ofrecían recursos que en esta situación de confinamiento no tienen a su alcance.

Desde el minuto uno de confinamiento, las educadoras y educadores de Saó están volcados en seguir al lado de estos niños, jóvenes y familias que participan en los diferentes proyectos de la entidad, a través de llamadas, mensajes de WhatsApp o videollamadas. Por un lado, y muy importante, para poder conocer cómo están, cómo se encuentran, si hay necesidades básicas que no tengan cubiertas; y por otro lado, para poder hacer propuestas educativas, lúdicas, formativas y laborales que hagan más llevadero el día a día y generen situaciones de bienestar familiar.

Desde que se ha sabido que en pocos días se inician las clases virtuales y que tendrán carácter evaluable, ha aumentado la preocupación entre las familias que no tienen los recursos tecnológicos necesarios: ordenadores, wifi, etc.; ni espacios adecuados que favorezcan la concentración; ni las herramientas que se requieren para poder apoyar a sus hijos e hijas en los estudios, ni para hacer el seguimiento ni resolver dudas de las actividades propuestas por los profesores.

Para evitar agravar estas desigualdades y que ningún niño se quede atrás en los estudios por falta de apoyo, materiales o equipamiento tecnológico, en Saó estamos haciendo todo lo posible para que el acompañamiento que recibían estos niños y adolescentes desde los espacios de Centro Abierto y Refuerzo Educativo antes del confinamiento, y que tanto necesitaban, también puedan recibirlo ahora.

¡Y para eso necesitamos recursos!

1. Tenemos que reforzar el equipo de Refuerzo Educativo con más educadoras: es muy importante que niños y niñas puedan tener un seguimiento diario que les ayude a organizarse, a establecer hábitos de estudio y resolver dudas que les vayan surgiendo. Es necesario un apoyo muy individualizado y constante que se equipare al máximo al trabajo que se hacía de manera presencial antes del confinamiento.

2. Los niños y niñas deben tener ordenadores o tabletas para trabajar: las aulas virtuales que se plantean requieren una tecnología en casa que actualmente se considera básica pero que no está al alcance de todos. Hay que garantizar que todos los niños tengan los mismos recursos y puedan acceder a las aulas virtuales para realizar los ejercicios online como el resto.

En esta situación extraordinaria y confusa que estamos viviendo, todas y todos podemos encontrar diferentes maneras de ayudar que nos humanizan como sociedad. Hoy nosotros te pedimos que nos ayudes a hacer que ningún niño se quede atrás en los estudios. Necesitamos 8.580€ para hacerlo posible. ¿Sumas con nosotros?

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